
Antes de conquistar las pantallas en blanco y negro de Estados Unidos con una capa y un pizarrón, Fulton Sheen ya estaba cambiando silenciosamente el mapa de la Iglesia en África y Asia. Esta es la historia del obispo mediático que marcó, desde la televisión, la infancia del propio León XIV.
Muy pocos personajes en la historia de la Iglesia lograron lo que consiguió el arzobispo Fulton J. Sheen. En plena época dorada de la televisión estadounidense, bastaban su mirada penetrante, su sentido del humor y una tiza frente a la pizarra para sentar a millones de familias frente a la pantalla, sin importar si eran católicas, protestantes o abiertamente agnósticas.
Pero reducir a Fulton Sheen a un pionero de los medios es quedarse apenas en la superficie. Detrás de los estudios de grabación y los premios de audiencia existió un motor mucho más determinante para la Iglesia universal: su entrega absoluta a las misiones.
A las puertas de su beatificación en Estados Unidos y con el Domingo Mundial de las Misiones a la vuelta de la esquina, la figura de Sheen cobra un eco muy particular en Roma. No solo porque demostró que la fe no debe temerle a los medios masivos, sino por un detalle biográfico que conecta directo con el presente: de niño, el mismísimo Papa León XIV se sentaba en el salón de su casa a ver el programa de Sheen junto a su familia. Esa forma directa, cercana y universal de comunicar el Evangelio caló hondo en quien hoy guía la barca de Pedro.
En este episodio de Descifrando a León, podcast de Juan Diego Network, desgranamos las claves de este gran icono:
1. El gran desconocido fuera de Estados Unidos
Para el público norteamericano, Fulton Sheen es una auténtica leyenda de la cultura católica del siglo XX. Sin embargo, al cruzar el Atlántico o mirar hacia América Latina y España, su nombre pasa casi desapercibido.
Como explicó Inés San Martín, la experta, esta falta de memoria esconde una tremenda paradoja histórica. Para Inés San Martín, la experta, quedarse solo con la imagen del cura famoso de la tele es perderse lo más importante de su vida:
16 años al frente de las misiones: Lideró la Sociedad de la Propagación de la Fe en Estados Unidos, canalizando ayuda directa a los lugares donde la Iglesia apenas estaba naciendo.
100 millones de dólares recaudados: En su época logró juntar esa cifra que, calculada hoy con la inflación, equivale a casi 2.000 millones de dólares. Todo ese dinero fue a parar a seminarios, iglesias y dispensarios médicos en los rincones más necesitados.
Seminarios enteros en pie: En países como Nigeria, los seminaristas saben perfectamente quién es Fulton Sheen porque sus propios seminarios tienen placas de agradecimiento con su nombre.
2. La pantalla que marcó la infancia del Papa León XIV
La beatificación de Sheen no es solo una fiesta para los católicos en Estados Unidos; tiene una conexión directa con quien hoy se sienta en la silla de Pedro. En el programa salió a la luz un detalle entrañable: de niño, el Papa León XIV no se perdía el programa de Fulton Sheen y lo veía en la televisión junto a su familia.
Esa costumbre familiar ayuda a entender mucho de lo que el Papa propone hoy:
Una fe sin miedo a los medios: Sheen no se quedó esperando a que la gente entrara a la iglesia. Usó la televisión para hablar cara a cara con la sociedad de su tiempo.
El corazón en las misiones: El Papa León XIV insiste constantemente en dejar la pasividad y el consumismo egoísta. Esa idea encaja directo con el ejemplo de Sheen, quien usó cada centavo de su fama para apoyar las misiones en las periferias.
Para entender por dónde va el Papa hoy, hay que recordar lo que aprendió viendo la tele de pequeño.
3. Hablar claro, al corazón y sin prisas
Fulton Sheen no solo sabía de números y cámaras; sabía predicar como pocos, sin rebajar el mensaje para caer bien. Uno de sus legados más recordados son sus meditaciones sobre las últimas palabras de Cristo en la Cruz.
Javier Martínez-Brocal, el experto vaticanista, contó cómo su figura vuelve a tomar fuerza en Europa:
"En Italia acaban de publicar una nueva biografía de Fulton Sheen... creo que la ha publicado la editorial Ares. Y luego también hay varias editoriales que han publicado obras suyas o recopilaciones de artículos. Tiene uno sobre las siete palabras de Jesús en el Viernes Santo y es muy bonito".
Inés San Martín, la experta, recordó lo que significaba escucharlo en vivo durante la Semana Santa en Nueva York:
"Él, de hecho, más de una vez predicó las siete palabras en la catedral de San Patricio en Nueva York, un evento muy importante que dura entre tres y cuatro horas, en los que el predicador habla sobre lo que fueron esas últimas siete palabras de Jesús. Las de Fulton Sheen son realmente alucinantes; merece la pena meditarlas en la próxima Semana Santa".
En una época de videos de treinta segundos y atención dispersa, el estilo de Sheen —capaz de mantener a miles de personas en silencio durante horas— demuestra que la profundidad y el interés de la gente no están peleados.
4. De la televisión de antes a los retos de hoy
La beatificación de Fulton Sheen llega justo cuando la Iglesia se alista para el Domingo Mundial de las Misiones (DOMUND). No es una simple coincidencia de fechas; es una llamada de atención para todos.
Sheen dejó claro que las pantallas, los micrófonos y los recursos solo valen la pena si sirven para ayudar a los demás. En un entorno digital donde abunda la queja y la división, el testimonio del nuevo beato y la mirada de León XIV recuerdan una verdad básica: comunicar el Evangelio solo funciona cuando las palabras van acompañadas de ayuda real para quienes más lo necesitan.
Para conocer todos los detalles sobre esta beatificación, las anécdotas de la mesa y las claves que conectan a Sheen con el Papa, no te pierdas el episodio completo en Descifrando a León, podcast de Juan Diego Network.
