
Casi todos los que han tenido un perro se han hecho la pregunta alguna vez, por lo general el día en que se muere: ¿a dónde se fue? ¿Lo voy a volver a ver?
En estas fechas la pregunta regresa con más fuerza. Entre calabazas, películas de espantos y altares de muertos, octubre nos pone a pensar en lo que hay del otro lado. Solemos empezar por lo más ligero, hasta que la vida nos obliga a preguntarlo en serio.
Eso le pasa a Rubén en el tercer episodio del podcast El más allá de la realidad. Un viaje al mundo espiritual. Empieza la tarde platicando con el padre Tadeo López sobre el alma de los animales y termina el día con su abuela en el hospital y un enojo con Dios que no sabe dónde poner.
Lo que tu perro tiene y lo que no
Sí, los animales tienen alma. El padre Tadeo lo dice sin rodeos, con un matiz que hace toda la diferencia: el alma de un perro es invisible, pero no espiritual. Es lo que le da vida, movimiento y cierta autonomía. Lo que no tiene es inteligencia ni voluntad, que el padre llama el sello de la humanidad.
Para ubicarnos propone un mapa muy sencillo. Los ángeles son puramente espirituales, los animales y las plantas son puramente materiales, y luego estamos nosotros, «una especie de mix entre las dos cosas». El Concilio Vaticano II, en Gaudium et spes, lo dice a su manera: el ser humano es la síntesis del universo y la única criatura que Dios ama por sí misma.
¿Y la mascota va al cielo? Aquí el padre es honesto: hay mucha teoría y poca certeza. En el episodio comparte una de esas teorías, pero donde sí es firme es en lo que pasa con nosotros. Al morir no nos disolvemos en ningún «flujo de vida». Cada persona conserva su originalidad, y su alma, que no muere con el cuerpo, espera la resurrección. No somos un espíritu al que le pusieron un cuerpo, como pensaba Platón, sino una unión de alma y cuerpo que se puede distinguir pero no separar.
«Si alguien por ahí se siente mal y piensa “no valgo nada”, la verdad es que es un ser muy especial en el universo».
Padre Tadeo López
Cuando la pregunta llega al hospital
La plática se corta con una llamada. La abuela de Rubén se puso muy mala.
Lo que sigue es de lo más humano de toda la serie. Rubén no quiere hablar con nadie, ni con santos ni con sabios. Siente que no es justo: está esforzándose por conocer mejor a Dios y justo ahora pasa esto. Quien haya pasado horas en una sala de espera va a reconocer ese enojo.
Nadia, que no sabe quedarse callada, le hace una pregunta que parece fuera de lugar: ¿sabes qué es el purgatorio? Rubén contesta lo que contestaríamos casi todos, que es el lugar al que vas cuando no te toca ni el cielo ni el infierno, una especie de castigo que no es el definitivo. Ella le dice que no es eso, y luego le suelta la frase que lo desarma:
"Si supieras lo que en verdad es el purgatorio o el cielo o el infierno, en lugar de estar quejándote, estarías orando por ella".
Nadia, en el episodio
Rubén termina por admitirlo: está molesto con Dios y está triste. A partir de ahí deja de pelear y pregunta lo único que le importa, cómo puede ayudar a su abuela.
Creados para la inmortalidad
La primera pista llega de la Biblia. Rafa Piña, lee un pasaje del libro de la Sabiduría que dice que Dios creó al hombre para la inmortalidad (Sab 2,23) y que la vida de los justos está en manos de Dios (Sab 3,1). Unas líneas después, el texto habla de pequeñas correcciones que traen grandes beneficios. Nadia le avisa a Rubén que ahí hay una clave para entender el purgatorio, aunque el episodio se guarda la explicación.
Años después, el Rubén adulto recuerda esa noche como el respiro que necesitaba. Hasta entonces no sabía que los vivos podemos ayudar tanto a quienes están en el purgatorio, ni que estamos tan conectados con ellos y con los que ya están en el cielo. Lo llama una locura, aunque no irracional: de esas que solo se le ocurren a Dios.
Y sabe lo que probablemente estás pensando, que eso de ayudar a los muertos suena a otra religión. Te invita a quedarte para aclarar esa sospecha.
Este 2 de noviembre
Halloween es la víspera de Todos los Santos, y dos días después la Iglesia recuerda a los fieles difuntos. Entre disfraces y calaveras, muchos vamos a pensar en alguien que ya no está.
Rubén descubrió esa noche que la pregunta por el más allá puede convertirse en oración por alguien concreto. ¿Por quién te gustaría rezar tú este 2 de noviembre?
🎧 Escucha el episodio completo
El más allá de la realidad. Un viaje al mundo espiritual · Episodio 3
