
Al ritmo que llevó el mundo en 2025, alguien se convirtió en millonario cada 33 segundos. Si tardas un minuto en leer hasta aquí, ya van dos.
El dato sale del Global Wealth Report 2026 de UBS: miles de nuevos millonarios en dólares en un solo año, más de 2.600 al día. En ese mismo mundo, según el informe de Allianz, casi 3.000 millones de personas prácticamente no tienen nada.
Tú seguramente no estás en ninguno de los dos extremos. Estás en el de en medio, el de hacer cuentas a fin de mes y decidir qué se paga primero. Y justo ahí, en esas decisiones chiquitas, el Papa León XIV te pide que pongas la mirada este noviembre.
Su intención de oración para el mes es por el buen uso de la riqueza, con una frase que la resume: «compartiendo construimos futuro». La impulsa la Red Mundial de Oración del Papa con la campaña Reza con el Papa, y llega días antes de la X Jornada Mundial de los Pobres, el 15 de noviembre, cuyo lema es «El Señor es el refugio del pobre».
Un récord que se queda en pocas manos
La riqueza financiera de los hogares alcanzó en 2025 los 268,4 billones de euros, un 8,6 % más que el año anterior, según el Global Wealth Report 2026 de Allianz. Nunca había habido tanta.
Lo que cambia la lectura es cómo se reparte. En los países analizados:
El 10 % más rico tiene el 85,4 % de los activos financieros netos.
La mitad de abajo, casi 3.000 millones de personas, prácticamente no tiene nada.
UBS añade que desde 2020 la riqueza media se separa cada vez más de la de una persona típica. A quien más tiene, más rápido le crece.
La burbuja de la que habla el Papa
León XIV ya había puesto nombre a esto. En Dilexi te, su primera exhortación apostólica (4 de octubre de 2025), describe cómo, mientras los pobres son cada vez más, crecen también «algunas élites de ricos, que viven en una burbuja muy confortable y lujosa» (n. 11).
El problema que señala va más allá del dinero. Esa burbuja alimenta una cultura del descarte que tolera con indiferencia que millones de personas vivan en condiciones indignas. La indiferencia es lo que más preocupa.
La Iglesia ya había rezado por la economía antes. En mayo de 2021, el Papa Francisco dedicó su intención a «El mundo de las finanzas», para que sus responsables colaboraran con los gobiernos en regular los mercados y proteger a los ciudadanos de sus peligros.
Tres preguntas que incomodan
En su Mensaje para la Jornada Mundial de los Pobres, el Papa pone lado a lado dos actitudes: la obsesión de quien acumula solo para sí y la obstinación de Dios, que abre el corazón y acoge.
Luego lanza un examen de conciencia que conviene leer despacio:
«¿Tenemos conciencia de nuestra pobreza y la preferimos a la riqueza injusta? ¿Llegamos hasta donde se encuentran los pobres, experimentando su marginalidad? ¿Escuchamos sus pensamientos y compartimos sus esperanzas?»
La segunda pide moverse. Llegar hasta donde está el otro y quedarse el tiempo suficiente para conocer su vida desde dentro. Ninguna transferencia bancaria resuelve eso.
Empezar por dar gracias
El P. Cristóbal Fones, SJ, director internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, marca el punto de partida:
«Es importante hacer introspección, primeramente agradeciendo todo lo recibido como don y sabiendo que, como todo don, Cristo nos pide ponerlo al servicio de los demás. Esto nos toca a todos, sin distinción».
P. Cristóbal Fones, SJ
Sin distinción incluye al estudiante, a quien recién consiguió su primer trabajo y a quien no llega a fin de mes. Porque en la oración del Papa la riqueza abarca también el tiempo, los talentos y las oportunidades.
La Red insiste en que esta intención invita a rezar y a dejarse transformar. Para bajarla a tierra propone cinco gestos.
Cinco gestos para este noviembre
Reconocer que todo es don y agradecer.
Compartir lo que somos y tenemos con generosidad, dando y dándonos.
Gastar con conciencia y discernimiento.
Poner los talentos al servicio del bien común.
Vivir con sobriedad evangélica, es decir, con sencillez.
La oración para rezar todo el mes
En su plegaria, León XIV admite algo que cualquiera ha sentido alguna vez: que la riqueza, «deseada o alcanzada», puede endurecer el corazón y hacernos olvidar a los más frágiles. Desde ahí pide perdón.
Guárdala en el celular y récela cada día de noviembre:
Señor de la vida,
reconocemos que todo lo que tenemos viene de Ti:
la tierra fértil, los talentos recibidos y el esfuerzo de quienes nos precedieron.
Nada es solo nuestro, todo es don compartido.
Te pedimos perdón por acumular en lugar de compartir,
por usar los bienes como poder y no como servicio.
Recuérdanos que la verdadera riqueza no está en lo que guardamos,
sino en lo que entregamos con amor.
Espíritu Santo, enséñanos a usar el dinero, el tiempo,
los talentos y las oportunidades como instrumentos de fraternidad.
Que cada decisión económica, familiar o comunitaria
nazca de un corazón libre.
Haznos testigos de una riqueza convertida en servicio y misericordia,
signo de tu Reino de justicia y paz.
Amén.
«Nada es solo nuestro, todo es don compartido».
Papa León XIV
Tu turno
Esta semana vas a tomar varias decisiones que parecen pequeñas: una compra que puede esperar, qué haces con tu sábado, si le das una hora de lo que sabes hacer a alguien que lo necesita. La oración del Papa pide que cada una nazca de un corazón libre.
Elige una de esas decisiones y, antes de tomarla, pregúntate: de lo que tengo, ¿qué estoy guardando solo para mí, y quién cerca de mí podría necesitarlo?
El domingo 15, Jornada Mundial de los Pobres, es buen día para responder con algo concreto.
Sobre la Red Mundial de Oración del Papa: Obra Pontificia confiada a la Compañía de Jesús, fundada en 1844 como Apostolado de la Oración. En diciembre de 2020 el Papa Francisco la instituyó como Fundación Vaticana y en julio de 2024 aprobó sus estatutos definitivos. Está presente en más de 90 países y reúne a más de 22 millones de personas que rezan por los desafíos de la humanidad y la misión de la Iglesia.
