Hoy quiero que platiquemos de las posibles consecuencias de no vivir una vida integrada, de olvidar alguna de estas partes que conforman a nuestra persona. Mi mamá solía decirme “el que calla otorga” y siempre me pareció curiosa esta relación. El que calla, técnicamente no hace nada, pero si hay un efecto o una consecuencia de ese “no hacer nada”. La ausencia de respuesta, es una respuesta. Y así pasa con nosotras, si no tomamos las riendas de nuestra vida, alguien más decide por nosotras, vamos dejando que la marea nos lleve. El Señor nos regaló la libertad y es momento de tomar las riendas. No hacer nada y dejar que la vida me suceda ya no es una opción.


