Primero que nada, que privilegio contar con alimento en nuestras casa, que grande es nuestro Dios que siempre provee para nosotras y nuestras familias. Comencemos por agradecerle al Señor todo esto que nos ha regalado y por esta oportunidad de descubrirnos a nosotras mimas. De igual manera, pidámosle que nunca nos falte un pan en la mesa y que tampoco le falte a los más necesitados. Una vez haciendo esto, pasemos al siguiente a paso.
Hoy vamos a volver a despertar a nuestros sentidos y vamos a preparar algo desde cero. Recuerda que puede ser tan sencillo o complejo según lo prefieras. Tomate el tiempo de oler, de degustar, de ver los colores, las reacciones en los alimentos mientras cocinas, de tocar aquello que estás preparando. Vamos a tomarnos el tiempo de hacerlo despacio y haciendonos conscientes de cada paso. Aprovechemos para transformar esta experiencia tan normal en algo extraordinario que nos permita maravillarnos.


