En el Día 17 de nuestro Adviento, asistimos a la confesión de la pena que agobia a Juan Diego. Al ser interceptado por la Virgen, Juan Diego se postra y, con el corazón roto por la enfermedad de su tío, le abre su alma. Su pena es tan profunda que siente que solo transmitirá angustia a la "Niña Mía".
En medio de esta tristeza abrumadora, Juan Diego pronuncia una frase que nos confronta con la desesperanza: "Porque en realidad para esto nacimos, los que vinimos a esperar el trabajo de nuestra muerte" (Nican Mopohua, 114). Esta es la voz de la aflicción que ha llegado al extremo de creer que el único propósito de la vida es esperar el fin, la muerte.
Muchos hemos estado en ese lugar, donde el sentido de la vida parece desvanecerse ante el dolor y el sufrimiento. Sin embargo, la lógica de la Virgen, que conoceremos plenamente, nos recuerda que la muerte no tiene la última palabra.
Si bien nacemos para prepararnos para la vida eterna, el verdadero propósito de nuestra existencia en este mundo es el Amor: amar a Dios y amar a los demás con la vida que se nos ha regalado. Este amor es el camino hacia la plenitud y la felicidad verdadera.
🕊️ Reto: Deja que la pregunta de Juan Diego te confronte hoy: ¿Para qué naciste? Descubre en la caridad de Cristo y en el amparo de María la respuesta más perfecta: naciste para amar y ser amado sin límites ni miedo.
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Podcast parte de Juan Diego Network

